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EL LIBRO DE EQUIS

PARTE 2: TRISTITIA

CAPÍTULO 15 - UN DÍA DE ESTOS

Ya era lunes. Equis se levantó y se preparó para salir a correr. Miró su móvil. En realidad no creía que Eme le fuera a escribir a primera hora, pero soñaba con que, a lo mejor, ella tuviera tantas ganas que pudiera ser así. No lo fue. Hizo la ruta larga del parque corriendo, cada vez le costaba menos esfuerzo hacerlo. Cuando volvió a casa se duchó, desayunó y se puso a trabajar en su proyecto.

Hasta entonces, había hecho muchas mejoras en su estrategia de marketing y promoción digital. Equis tenía su blog, que era el principal sitio donde publicaba sus poemas, pero luego compartía su arte también en todas las redes sociales. Además había creado en ellas varios anuncios para promocionar su poemario y de hecho, había conseguido vender tres a raíz de aquello, dos en digital y un libro físico. No era mucho dinero, pero sí un símbolo de que estaba mejorando. 

También había recopilado veinte poemas de la época posterior a la sorpresa de Eme, toda esa etapa en la que Equis había estado desilusionado con su relación. Por aquel entonces, Equis escribía poco y las cosas que hacía eran bastante tristes y pesimistas. No eran los mejores poemas del mundo, pero había comenzado a publicarlos semanalmente y algunas personas lo habían compartido en las redes. Parecía que volvía a haber tráfico por su blog.  

Aquella mañana del lunes, Equis preparó algunas publicaciones en redes sociales y estuvo buscando jams de poesía a las que ir esa semana. Después comió y por la tarde quedó con Pablo, que tenía el día libre. Fueron a un pub irlandés y estuvieron tomando unas cervezas. Pablo estuvo contándole a Equis que estaba muy disgustado con el trabajo en el cine debido al pésimo encargado del que ya le había hablado anteriormente. Por lo visto siempre les estaba cambiando los horarios a todos ya que no se enteraba de cómo llevar aquello y se equivocaba constantemente.  

Equis escuchó a Pablo, pero estaba bastante distraído en general. Eme aún no le había escrito y no podía dejar de pensar en ello. Cuando se despidió de Pablo, él le dio las gracias. 

    - Oye Phosquito, gracias tio. Menuda chapa te he pegado – dijo riéndose. 

Equis rio – Nada Pableras, para eso estamos. Un día volveré al cine y será como en los viejos tiempos. 

Cuando Equis llegó a casa, ya eran las ocho y media y aún no había recibido ningún mensaje de Eme. En realidad estaba un poco decepcionado. Si hubiera sido al revés, él la hubiera escrito el lunes a primera hora. Sin embargo, Equis tenía la sensación de que no recibiría ningún mensaje de Eme aquel día. Efectivamente no fue así. Equis estuvo hasta la una de la mañana esperando, pero nada. En ese tiempo tuvo muchas ganas de escribirle él, pero decidió no hacerlo ya que no quería parecer “desesperado” o “impaciente”. Iba a ser duro, pero lo mejor era esperar hasta el miércoles. Si ella no le había escrito para entonces, cuando le había dicho que lo haría el lunes, entonces sería totalmente lícito que él le escribiera. 

Aquellos dos días fueron peores que todo Tristitia junto. Equis se pasaba las veinticuatro horas pensando en Eme y preguntándose por qué no le escribía. Cada vez que le sonaba el móvil pensaba que podría ser ella, pero nunca lo era. Fuero dos días que parecieron dos años. Aún así, Equis aguantó sin escribirle. 

Cuando llegó el viernes y tampoco recibió ninguna señal de Eme, estaba bastante indignado, pero le escribió como quien no quiere la cosa, para parecer natural. Era un momento crucial a la hora de recuperarla y no quería meter la pata. 

    - ¡Hola Eme! Oye ¿qué pasa? ¿Te has olvidado de mí? Jajaja bueno, supongo que estás liada con el curro ¿sigue en pie lo de quedar esta semana? A mí me sigue apeteciendo y tengo cosas que decirte ¿quieres? Un beso 

Equis había decidió no pasarse el día mirando el teléfono a ver si ella le escribía, como había hecho los dos días anteriores, pero le resultó imposible. No entendía qué estaba pasando – Es muy extraño, cuando le propuse quedar, su respuesta fue bastante cariñosa, diciéndome que tenía ganas de verme y que me escribiría – pensaba todo el rato – ¿Por qué ahora, de repente, hace como si nada? 

Fue una putada para Equis, porque Eme no le contestó hasta el día siguiente por la mañana. Se pasó la tarde y la noche del miércoles haciéndose las mismas preguntas. Cuando recibió la respuesta, Equis estaba dormido. Como no había podido dormirse hasta muy tarde el día anterior, no se había levantado para salir a correr. Cuando vio la luz azul parpadeando en su móvil se levantó corriendo para ver si era Eme.  

    - Hola Equis. Siento haber tardado en responder, esta semana está siendo una locura en el trabajo. Claro que me apetece quedar, pero es que ya te digo, estoy muy liada. Un día de estos te escribo para que veamos cuando podemos echar un rato. Un beso. 

Ese mensaje destrozaba a Equis, no sabía qué pensar. Era verdad que había épocas en las que Eme estaba muy liada con el trabajo y se pasaba en la oficina muchas tardes. Pero también era verdad que, en los buenos tiempos, Eme hubiera sacado un hueco para quedar con él sin problema. Además, en ese mensaje no había sido tan cariñosa como en el anterior. Parecía más fría, aunque tampoco le estaba dando una negativa. Toda aquella incertidumbre estaba matando a Equis y no habían pasado ni 2 minutos desde que leyera su mensaje. Lo peor de todo era que tenía que estar así indefinidamente, hasta que ella le escribiera “un día de estos”. 

Fueron los dos peores días de toda aquella experiencia. Peores que Tristitia y peores que los otros días en los que había esperado la respuesta de Eme. Equis no podía pegar ojo por la noche, así que se levantaba a medio día y ya no salía a correr. Volvió a estar en ese bucle en el que parte del día la pasaba durmiendo y la otra parte quitándose el espesor de levantarse tan tarde. Todo para pasar las noches tratando de no pensar y vuelta a empezar. 

No podía dejar de darle vueltas a aquello – ¿un día de estos? – se preguntaba – ¿cuándo es eso? ¿mañana? ¿pasado? ¿el año que viene? ¿nunca?

15 – Un día de estos

Un día de estos
Podemos vernos
Recordarnos
Quizás querernos
O al menos apreciarnos
Un día de estos…
Será perfecto
Solo perdernos
Sin más preguntas
Así que apunta
Quedamos un día de estos
De esos que no llegan nunca

Diseño Capítulo 15 - Un día de estos

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