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EL LIBRO DE EQUIS

PARTE 1: CINERE

CAPÍTULO 1 - CONTRA TODO PRONÓSTICO

Equis recordaba aquel día a la perfección...


Había llegado pronto a su cita con Eme y esperó debajo de su casa, como solía hacer siempre. Ella brillaba como nunca cuando salió del portal. En esa época tenía el pelo azul y, aquella tarde, llevaba ese vestido amarillo chillón que tanto le gustaba, acompañado de sus enormes botas negras con cordones de colores. Parecía que hubiera salido de otro mundo, uno mágico y exagerado. Siempre estaba guapa y risueña, pero ese día era cosa de otro planeta, de otra galaxia... Y era obvio por qué estaba tan radiante: Equis le había preparado una sorpresa y ella lo sabía. A Eme le encantaba ser la protagonista de cualquier cosa, y durante esas horas sería la estrella, el centro de todo. Eso le hacía ser la chica más guapa de todo Madrid.

Lo primero que hicieron fue ir al “Bizco”, un bar cerca de casa de Eme dónde siempre se tomaban la primera cerveza. Durante los cinco meses que habían estado quedando había sido como un ritual antes de decidir sobre cualquier plan que pudiera surgirles, pero ese día era diferente. Ambos sabían que el plan de aquella tarde era la anunciada sorpresa de Equis. Había decidido contarle que estaba preparando algo para ella, por una parte para que pudiera jugar a adivinar de qué se podría tratar (le encantaba hacer eso), y por otra para asegurarse de que guardaba la tarde y así poder realizar su plan a la perfección.

Se sentaron en la terraza y pidieron dos cervezas, como siempre. Eme sacó su paquete de tabaco del bolso y empezó a contarle a Equis cómo le había ido el día: por la mañana había estado trabajando en la oficina y luego había comido con su hermano y unos amigos por el centro. Equis estaba un poco ansioso por empezar ya con todo lo que había preparado, pero tampoco quería parecer borde no escuchando el día de Eme. De repente, fue ella quien preguntó:

    - Bueno y tú, ¿qué tal tu día? ¿O prefieres que vayamos directamente al grano y me des ya mi regalo? – Dijo con cara de listilla.

Equis saboreó el momento. Estaba a punto de comenzar con la gran sorpresa que llevaba organizando mes y medio. Se había sentido ilusionado con cada preparativo durante ese tiempo, pero aquel día era la resolución de todo y estaba deseando empezar. Sin decir nada, pero sonriendo, sacó un pequeño papel doblado de su bolsillo y lo puso en la mesa, delante de Eme.

    - ¿Qué es? Bueno, ¡no me lo digas!, yo lo adivino – dijo ella cogiéndolo rápidamente.

Eme tenía una personalidad muy infantil para muchas cosas. Era como si estuviera siempre en una obra de teatro y se dedicara a representar un papel exagerado según su estado de ánimo. Eso enamoró a Equis desde el principio, quizás precisamente porque él era todo lo contrario. Si bien era verdad que le parecía que, por ser de esa manera, Eme algunas veces era caprichosa y egoísta, también le parecía que era increíblemente espontánea y genuina. Como los niños: esas personitas que aún no tienen ningún complejo y que son lo que quieren ser sin las concepciones y los prejuicios de los adultos. Ser así hacía que Eme fuera tan guapa y especial para Equis... Y en ese momento él estaba allí, con ella, y tenía toda una tarde para regalarle mil cosas que harían a Eme ser la niña más feliz del mundo. Ella abrió el papel doblado y lo leyó:

“¡Hola Eme!
¡Atenta a lo que viene!:
Si tú quieres desvelar
El regalo que he escondido
Estará en aquel lugar
En el que nos conocimos”

Eme levantó la cabeza con una sonrisa enorme. Le encantaban ese tipo de juegos, y mucho más si la conclusión de todo era una sorpresa para ella.

    - ¡Una pista! ¡Me encanta! Entonces, ¿nos acabamos la “cerve” y vamos a Plaza de España o qué? – dijo Eme con tono de mandar.

    - Equis rio – Luego iremos a plaza de España, sí… Pero el “lugar” en el que nos conocimos no es ese – añadió haciendo el gesto de las comillas.

Eme soltó una pequeña carcajada y le miró con cara de odio sobreactuado. Se apresuró a sacar su móvil del bolso...

Se habían conocido en una red social de citas, cinco meses antes. La App funcionaba de manera que los chicos podían enviar tres mensajes al día a tres chicas para intentar llamar su atención. Si a las chicas les gustaba el mensaje y les “aceptaban”, entonces podían continuar hablando con ellas. Si los chicos querían más de tres mensajes al día para intentar conversar debían hacerse “premium”, o lo que es lo mismo, pagar una cuota. Equis no estaba dispuesto a eso, así que consideraba los tres mensajes como cuando tienes tres vidas en un videojuego. Eso le hacía ser más selectivo con los mensajes que enviaba y le daba un toque más emocionante a todo. A veces era un poco frustrante: podía mandar tres mensajes al día durante una semana entera y que solo le contestara una chica, o ninguna. Sin embargo, a lo mejor otra semana le contestaban siete. Equis aprendió rápido que la clave era perseverar. Así estuvo un mes y chateó con gente de todo tipo.
Cuando Eme y él se toparon en la App, ya había mandado muchos mensajes a muchas chicas, pero sólo había llegado a quedar con tres y ninguna le había gustado realmente.

Fue curioso porque el primer día que chatearon el tema principal de la conversación fue como a ambos les parecía bastante frio y antinatural conocer a una persona a través de un chat así. Los dos estaban de acuerdo en que era un sitio más o menos útil para buscar gente afín, pero bastante malo para conocerla, incluso a un nivel superficial. Que ambos estuvieran en sintonía con todo eso hizo que quedaran en persona a los pocos días de hablar por primera vez.

Eme había abierto ya la aplicación en la que se habían conocido cinco meses antes. En su bandeja de entrada tenía un mensaje de Equis, quien se había cambiado el nombre de usuario a “Primer regalo”. Ella lo abrió y lo leyó, primero en su mente y luego en voz alta.

1 – Contra todo pronóstico

Recuerdo aquel lugar
Reino de la distancia
Sin vista ni fragancia
A dónde fui a parar
Medio anti natura
Del mundo que avanza
De amantes sin esperanza
Donde buscar otra aventura
Que maravilloso fue
Verte por primera vez
En el país de amor agnóstico
Donde los seres son robóticos
Y contra todo pronóstico
Te encontré

Diseño Capítulo 1 - Contra todo pronóstico

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